lunes, 18 de mayo de 2009

Intrusionándome.

Vaaamos allá.

Desde hace unos días se está debatiendo en el imprescindible blog de Pepo Pérez sobre el tema de la profesionalidad de los autores españoles. Sobre todo, sobre si ciertos autores que se dedican al cómic como actividad secundaria, es decir, que viven de otra cosa, se pueden o no considerar INTRUSOS en esta “industria”, como proponía originalmente Sergio Bleda.

A lo largo del debate se ha hablado de la actividad editora, en algunos casos de forma muy laxa, sobreentendiéndose que los editores españoles tienen en su mayoría un origen aficionado, y que muchas veces no son claros con los autores, cuando no intentan engañarles o menoscabarles directamente.

Bien, me voy a meter en camisa de 11 varas, o a tirarme piedras sobre mi propio tejado, como prefiráis.

Como algunos ya sabéis, hace un par de años formé parte de un proyecto editorial, Saturno Ediciones. Si sabéis de lo que hablo, benditos seáis. Y sí, mis dos compañeros y yo eramos unos aficionados. Con mucho amor por el medio y muchas ganas, pero unos aficionados. Me cuesta un poco hablar de esto porque, aunque hubo muchas causas para el fracaso de Saturno, me lo sigo tomando como algo personal.

Pues, claro, de vez en cuando, en los pocos Salones a los que pudimos asistir, se nos acercaba un autor novel ofreciéndonos un cómic propio. Y la verdad es que la mayoría tenían muy buena pinta, y en sintonía con el material que publicábamos. Pero siempre se llegaba al mismo escollo. Veréis, es que hay que explicar ciertas cosas.

Imaginaos que montáis una editorial. Y os mola el cómic de capa y espada. Entonces, revisáis el catálogo de una editorial afín a vuestros gustos y veis, por ejemplo, THE PORTENT, de Peter Bergting, una obra con muy buenas críticas, 140 páginas a color, recopiladas en un tpb con portada exclusiva y extras que incluyen pin-ups de Brom y Mike Weringo. Contactas con Image y acuerdas un precio por los derechos y los materiales. Luego, hay que traducirlo, rotularlo al español, registrarlo, imprimirlo y distribuirlo. La distribuidora liquida la tirada y os reintegra las ganancias.

Hay otra opción. Contactáis con un autor local que os guste, que su obra esté en consonancia con vuestros gustos y le ofrecéis que os haga una historia de esas 140 páginas, a color. Los gastos de rotulación y maquetación de pronto suben, porque tenéis que apañaros un diseño propio, pero bueno, compensan por la traducción. Y, claro, también hay que imprimirlo y distribuirlo, y esperar a que la distribuidora liquide para cobrar.

Para que sean igual de rentables ambas opciones, el autor local debería cobrar por esas 140 páginas a color lo mismo que han costado los derechos y los materiales de reproducción de la obra extranjera. Y señores... la diferencia es ABISMAL. Y para muestra: un dibujante español que actualmente está publicando en Francia nos ofreció publicar un cómic propio. Nos gustó mucho, y empezamos a negociar un precio. El hombre quería cobrar 100€ por página, un precio que se encuentra en la línea media-baja de lo que se cobra en Francia o en los USA. Hicimos cuentas y no era posible. Con lo que nos salía publicarle un cómic de 48 páginas podíamos o comprar los derechos de 4 tpbs americanos, o financiar uno de nuestros tomos entero (derechos, imprenta, etc.). Simplemente no era posible.

¿Deberíamos haber sido más valientes? Es una espinita que tengo/tenemos clavada. Pero una editorial no es una ONG. Es una empresa, creada con mucho amor por un medio, pero para ganar dinero. Y esto no es mercantilismo, es que SI NO GANAMOS DINERO SE ACABÓ LA EDITORIAL, así de sencillo. Vamos, como de hecho se acabó, jaja, ejem... no, no tiene gracia.

¿Dónde está el problema? Bueno, seguramente si hubiéramos tenido más ventas, habríamos tenido más margen de beneficios (cualquier margen mayor de cero ya es beneficio!) y nos hubiéramos lanzado a publicar a este autor y a unos pocos más. Pero las ventas son las que son. Tiradas muy reducidas (1500-2000 ejemplares), de cuyo beneficio la distribuidora se queda el 47% (¡y esto no es un robo, eh? ni mucho menos), lo que obliga a ajustar el precio para cubrir gastos con un porcentaje de ventas irrisorio. Y claro, la gente TIENE QUE COMPRAR LOS COMICS, que es la auténtica madre del cordero.

Porque como muy bien apunta Pepo, si en España hubiera un auténtico mercado del cómic, con un volumen aceptable de ventas, eso llevaría a la directa profesionalización de autores y editoriales, y de paso, de todos los mandos intermedios: traductores, maquetadores, articulistas, etc.

En fin, ya he llorado suficiente.

Un saludo!

5 comentarios:

Rodriques dijo...

Alberto, desde luego el tema de como está la industria española es complejo y de dificil solución.

Para poder vender más tebeos de producción nacional hay que cambiar las cosas, no conozco la solución, pero dudo que sea que las cosas sigan como están.

Un autor lo máximo que puede poner por su parte es producir crear buenas obras.

Un editor lo máximo que puede poner por su parte es venderlas lo suficientemente bien como para tener unos beneficios que justifiquen su labor y poder pagar al autor lo suficiente como para que tenga un plato caliente tres veces por día en la mesa y pueda dedicarse de pleno a hacer lo mejor posible lo que sabe hacer.

Pero para ejercer la labor de editor hace falta un componente económico elevado. Tiene que invertir una importante cantidad de dinero para conseguir que sus productos se vendan cada día más y más, eso supone una buena elección y promoción del producto,y eso supone gastos.

Si resulta, como podría ser tu caso, que con toda vuestra buena fé quereis dedicaros a editar comics pero vuestro presupuesto para llevar adelante la editorial se acerca al del propio dibujante....entonces estamos jodidos!

Porque está claro que mientras el circuito sea producir muchos tebeos con tiradas muy cortas y colocarlos en las estanterías de las 150 librerías de comic existentes en España y cruzar los dedos para ver que tal se venden éste mes....repito, estamos jodidos! dificilmente las cosas van a cambiar por sí solas.

Tienes razón en cuanto a que no sois hermanitas de la caridad y si montais una editorial es para también ganar dinero con ello.

Y por supuesto sale mucho más barato los derechos para publicar cuatro paperbacks que producir un tebeo español de 48 páginas.

Pero también les sale más barato hacer eso a los editores americanos o franceses.

Sin embargo ellos apuestan por producir un buen producto, un producto que sea lo suficientemente bueno como para poder vender sus derechos a otros paises y así rentabilizarlo, y si al final cae la breva y resulta que dan un pelotazo y hay película y videojuego mejor que mejor.

Está claro que ellos tienen un mercado mucho más amplio, pero también está claro que quien no arriesga no gana y que si queremos tener algún día un mercado nacional más potente deberá haber editores que arriesguen, que apuesten fuerte por algún autor español, que saquen un producto brillante y que lo rentabilizen con sus ventas en el extranjero.

Ese tipo de actividad editorial podría ir revitalizando poco a poco la industria española pero mientras nos conformemos con comprar los derechos del Blacksad a Francia o escojamos editar 100 autores españoles gratis o por casi nada en lugar de a 10 con unas tarifas dignas que les permita dar lo mejor de sí mismos.... mmmmmh complicadillo.

Octavio B. (señor punch) dijo...

" lo largo del debate se ha hablado de la actividad editora, en algunos casos de forma muy laxa"

Bien, yo soy de los que piensa mal para acertar, pero mis opiniones respecto a la pulcritud o suciedad de las editoriales ha sido siempre bajo la humildad del que está fuera del gremio. Espero que eso quedase siempre claro (no es que me diese por aludido, pero quería decirlo :P)
De hecho algún dibujante me ha comentado que pagar pagan, que se hace lo que se puede, y lo acepto. Otro (por cierto, el más veterano de los que han participado en la lidia, creo) me comenta en mi blog respecto a las artes de las editoriales, que de todo ha habido.

Con todo, el tema es universal sobre particulares, y al final habría que ir empresa por empresa y ver en qué saco la metemos.
Con todo, dos cosas: bravo: Esta mañana le comentaba a alguien en privado que no entiendo por qué los editores callan en este tipo de polémicas virtuales, pues su opinión es interesante, la más interesante, quizá. Así que, mi aplauso por dar la cara como ex editor
Y dos, creo qeu nadie señala a una pequeña editorial, que despues de todo en un mercado tirando a pequeño tienen un papel, que ni mucho menos es el de remover las cosas y cambiar las pautas del mercado. Eso es un carro que deberían tomar los grandes, ya sabes a quién me refiero...
(ah, y hola, encantado de leer tu blog ;))

Alberto Díaz dijo...

Rodriques:

Has dado en el clavo en dos cosas: en la función de autor y editor, y en que hace falta muuuucho dinero! Lo que hubiéramos deseado en Saturno era contar con liquidez para estar al menos 2 años (2 años!) publicando sin tener que esperar los beneficios de las distribuidoras. Pero esa liquidez falló estrepitosamente.

Y ya lo he dicho, para mí, para nosotros, es una espinita clavada elno haber ni siquiera intentado publicar a algún autor español. Pero no podíamos tirar la casa por la ventana. Y mucho menos cuando todavía andábamos por los cimientos.

Pero la clave, no te engañes, es ampliar el mercado. Los lectores que se compran absolutamente TODO lo que sale en su librería especializada-sancta sanctorum no son ni una décima parte de lo que podría ser el pastel si la industria española pudiera llegar a ser si se alcanzaran las grandes superficies, las librerías generalistas, si se hablara del cómic en radio y televisión no como algo puntual (ahora resulta que Daniel Torres se ha vuelto adulto y que va a publicar su primera novela gráfica... te cagas). Y eso no es compatible con 400 editoriales sacando licencias, porque en otros países ES compatible (Italia, dónde no hay librerías especializadas; los cómics se venden en librerías "normales").

Y para terminar, la idea de ganar dinero rondó por ahí, pero, dado que los tres socios ya nos ganábamos la vida con otras cosas (eramos intrusos, jejeje), al ver el percal de las cosas, la desechamos pronto.

Un saludo!

Alberto Díaz dijo...

Mr. Punch:

Me he pensado muy mucho el escribir esto, precisamente por lo que comentas del hermetismo respecto de estos temas. Bueno, eso y que no me siento muy a gusto con como acabço la aventura.

Pero una cosa: nunca nos consideramos editores. Un editor es una persona que cumple unas funciones muy determinadas que tienen que ver directamente con la interacción con los autores. Nosotros éramos contrabandistas ;)

Otro saludo!

Anónimo dijo...

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