Pero bueno, los sábados por la mañana siguen siendo la bat-hora de ir a por vicio al sitio de siempre, y poco a poco (más poco a poco de lo que quisiera, viendo a algunos) voy descargando el servidor de tebeos. Estos ultimos días he estado leyendo:

El Immortal Puño de Hierro, de Brubaker, Fraction, Aja, Foreman, Buscema y... Puñetas, ¿cuánta peña dibuja este tebeo? Bueno, es igual, me ha gustado muy mucho. Los guionistas me parecen de lo mejorcito que hay ahora mismo (hay que leer el Capi de Brubaker ¡YA!) y a David Aja tuve el placer de conocerlo el año pasado en Avilés; grandísimo dibujante y aún mejor persona.
El tomo recopila en formato Marvel Graphic Novel (bastante mejorado desde que sacaron el Shanna, ahora es más proporcional a al formato comic-book convencional, lo cual se agradece) los 6 primeros números de la serie regular, más el #0, que relaciona la serie con los eventos de Civil War. La edición me parece impecable: una correcta traducción (que en estos tiempos se antoja algo a celebrar, mira a dónde hemos llegado) y rotulación, lo más similar al original amricano posible; una amplia sección de contenidos extras, con muchos bocetos e incluso extractos de mails entre los autores o fragmentos del guión. Lo único mejorable es la calidad del papel, pero aún así una estupenda relación calidad/precio.Respecto de la historia en sí, me ha parecido el primer intento en mucho tiempo de hacer algo decente con el personaje de Danny Rand. Asentado en la presente situación del universo Marvel, y en la particular de Danny, Brubaker y Fraction reintroducen la idea de un linaje de Puños de Hierro, dotando al personaje de unas raíces asentadas en el pulp. La inspiración está clara: una parte de El Hombre Enmascarado, tres cuartos de cine oriental de kung-fu mágico y una pizca de las tramas de espionaje que son predilección de Brubaker. El resultado funciona, se lo aseguro.

He de reconocer que una de las razones, si no la más importante, para comprar este tebeo es el dibujo de Tony Moore, del que me reconozco fan letal desde el primer volumen de Los Muertos Vivientes. En ese sentido, ha merecido la pena, a pesar de las páginas invisibles, ya me entienden. Por parte del guión de Simon Oliver pues... un tebeo de Vertigo, ya está. Personajes extraños, una trama entre lo costumbrista y lo retorcido, situaciones supuestamente de adultos. Moore me tira mucho, pero no sé si me compraré el segundo volumen (de haberlo).

Por la parte dulce, el dibujo de Ferry. Como ya dije antes, este tomo (al igual que su Superboy, ¿oyen ustedes, srs. de Planeta?) es de antes de que Ferry descubriera los ordenadores y el Photoshop, de cuando lo dibujaba todo, todo y todo, hasta niveles enfermizos. Como en aquél album que sacó con Complot, Agorafobia: miedo a los espacios vacios, es lo que parecía tener Ferry en esta época. Además, la naturaleza del personaje (un multiforme) le permitía dar rienda suelta a su faceta más caricaturesca, más loca en el dibujo, mezclando perfectamente su estilo más cartoon con el más superheróico. Una delicia.
Por la parte del guión, un desastre. Esta lectura no me ha enganchado en absoluto. Es más, hacia el final pasaba de leer, solo miraba los dibujos. Una decepción, viniendo de Louise Simonson, que tan buenas alegrías nos dío en el pasado (lejano). Yo quisiera ver en esta debacle una lucha de intereses: por una lado, Simonson queriendo hacer una historia al viejo estilo Marvel, como cuando escribía los Nuevos Mutantes, de personajes entrañables, y por el otro, los editores pidiendole que hiciera un tebeo en más consonancia con los tiempos (finales de los ´90, el reinado de Madurerira). Repito, quiero creerlo. También puede ser que el guión fuera una pifia total.

Por ahora, solo decir que me ha encantado el episodio "Tragicomedia."

No sé si porque lo leí a continuación de Warlock, o si porque es muy ligero, pero la verdad es que me lo fulminé en un ratico. El tomo recopila los 6 primeros (y únicos) números de este personaje, un experimento de Vaughn: escribir una serie sobre un villano en ciernes, y ver si es posible una conexión con el público. A parte de que, en mi caso, no se realiza dicha conexión, se nota que el experimento quedó inconcluso, con tramas sueltas y todo. De todas formas, se nota la mano de Vaughn, sus tics a la hora de caracterizar personajes. El dibujo de Kyle Hotz está en la onda habitual de este autor, deudor (o copión) del Berni Wrightson más gótico, pero versión años 90 (lo que nos quedará que aguantar todavía de esa época).
Menudo tocho llevo ya. El resto, mañana, o pasado, o cuando haya estudiado un poco.
Saludosh...
2 comentarios:
¿Asi es como estudias tu las oposiciones? Luego nos vendras llorando en Aviles.....
Nacho
Pues aunque parezca mentira, me tiro una media de 4 horas estudiando todos los días, sr. Skellington. Lo que pasa es que soy un lector rápido. Si el Temario de las opos viniera en forma de cómic, seguro que savaba más nota!
Un saludete!
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